jueves, 16 de abril de 2020




HISTORIA # 4

AÑORANZA

Mientras caminaba por el parque cerca a mi casa, me encontré a don Fabio, el papá de un amigo sentado en las frías sillas del parque, quien tenía su mirada fija hacia un automóvil negro tipo taxi modelo 78, que un vecino tenia parqueado frente a su casa.

Cuando estuve frente a frente con don Fabio, me di cuenta que estaba llorando, me acerqué y le pregunté qué le pasaba, el viejo volteo a mirarme y secándose las lágrimas me dijo:

- ese fantástico carro fue mío – en él pasé mis mejores años, conseguí lo poco que tengo, me sirvió de carruaje para enamorar a mi esposa; ahora mirándolo a lo lejos agradezco a la vida por todo lo bueno que en su compañía conseguí.

Yo, con algo de imprudencia le pregunté:

¿por qué llora entonces?

El viejo Fabio, suspiró y aclarando la voz me dijo:

- Lloro por la forma tan triste como lo perdí, por mi incoherencia y mis vicios lo fui perdiendo poco a poco hasta que un viernes como hoy llegó un joven con una nota que decía que si no pagaba la deuda que tenía en la cantina del barrio de arriba, me acogiera a las consecuencias; como usted se puede imaginar no tuve más remedio que entregar el carro para salvar la vida de mi familia.  

Ahora, que lo vuelvo a ver después de tanto tiempo, no puedo dejar de echarme la culpa de haberlo perdido por esa tontería del juego.

Yo, pasando saliva y con voz entrecortada dije:  Que pena don Fabio, no era mi intención hacerlo recordar esos momentos tristes.

Tranquilo muchacho, esas situaciones y estas lagrimas me han ayudado a limpiar mi alma y a ser una mejor persona; y al ver que el carro se conserva todavía, me llena de orgullo haber sido el primer conductor de taxi que llegó a este pueblo montado en ese corcel negro.  



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